Me declaro oficialmente perdida a
la espera de una huida fácil. Y me encuentro desvestida, dibujando en tus
cristales con las yemas de mis dedos cualquier día de lluvia en el que pudimos
haber escapado. Pero no lo hicimos. Soy todas las orquillas perdidas entre tus
sabanas, tú el coleccionista de pequeños tesoros que detesta seguir
encontrando restos de una invitada de pies descalzos, que inexplicablemente le dio
sentido a tu vida. Que hace de la cama un castillo en el que soñar y que
tira por los suelos tus teorías sobre el amor. Ya no traigo mi respiración
acelerada a tus frías mañanas, ya no vengo cargada de búhos que saltan de sus costuras para aferrarse
a tu piel. Me faltan excusas para colarme en tu cama, me sobran motivos para
escribir. Tal vez sea cuestión de tiempo que olvide los motivos que me hacían
volver, pero es que no todos los días conozco a alguien capaz de decir “nena”
con encanto. Y aunque nunca me habían parecido tan eternos los semáforos, ni
tan hipócritas los domingos sigo buscando el “si” que mis labios no se
atrevieron a pronunciar cuando me preguntaron _ ¿estás curada? _ Debe de
haberse escondido en tus ojos de nomeolvides, pero ya sabes que ahí no volveré a buscar
jamás.
martes, 19 de junio de 2012
martes, 8 de mayo de 2012
Hay días que pierden el
norte, pero los Domingos se desorientan por completo. Son como estar en ninguna
parte, en ningún lugar. Ese día tiene un olor especial a armonía, a manos que
se frotan, a hierba húmeda o libros antiguos. Son bocanadas de aliento, que danzan
de una garganta a otra, a la espera de algún bostezo.
Tejidos de azul cielo y
sonrisa melancólica, los Domingo visten ropa de paseo por la mañana y pijama
hasta la noche. Caminan entre los lunes y los viernes, pasando inadvertidos, silbando
baladas. Algunas veces se ven salpicados por una sensación de vacío y el resto
de días decaen, hasta recobrar el equilibrio natural de las cosas maravillosas
que suceden a las 4 de la tarde.
Tristes días sueltos que
añoran el frío. Se dice que los Domingos son eternos amantes del invierno,
aunque solo se encuentren cada nueve meses. Cuando este llega, el Domingo se
vuelve más dulce, si cave. Bohemios por el día y ardientes durante la noche, ellos
nunca duermen.
El invierno, perpetuo
envidioso de las noches de verano, del poder que tienen de hacer de los
descansos nocturnos una delicia, esperan impacientes desde el otro lado del
mundo a que llegue Diciembre para nevar sobre los Domingos. Ellos, cálidos e
ingenuos se contraen y se arrugan por el
repentino frío. El calor genera una dilatación. Provoca el movimiento de vellos
que se erizan, escalofríos y temblores. Entonces, una sensación de nauseas los
invade. Y es lo mas dulce que hayan sentido jamás. No hay domingos
desencantados. Por eso, en Abril, cuando recuperan el calor que se escapó, esos
pequeños granitos de gélido afecto desaparecen y la melancolía vuelve a ellos.
martes, 1 de mayo de 2012
Toradh
Era una
mañana fría, de esas en las que ignorábamos la diferencia entre el deber y el
querer.
Estábamos en la más alta torre, jugando a rescatarnos de nosotros
mismos. Me apoyé en tu cabezal, parecía que estaba allí mucho antes que tu, deformado
de sostener demasiados dolores de cabeza, así que lo deje caer por el mismo precipicio por
el que cae la ropa cuando sobra. Estirando los brazos, prácticamente dejándome
caer, conseguí alcanzar el nuevo almohadón, limpio de pesadillas repetitivas y sueños incumplidos. Lo orienté hacia el infinito, al
principio no entendiste de que se trataba, hasta que me tumbe a tu lado, cerramos
los ojos y empezamos a hablar flojito, como si todo lo que saliera de nuestra
boca fuera un secreto. Des de aquel día compartimos los mismos sueños en una
misma dirección.
Dejamos caer sobre la almohada el corazón, las lágrimas, el
sudor y los planes de una vida, a sabiendas de que estos nunca funcionan. En
ella apoyamos todo el peso de una fe sin argumentos, basada únicamente en la
paz que sentíamos al saber que nos olvidábamos del mundo y el mundo nos
olvidaba a nosotros.
Fue el mejor regalo que pude hacerte.
Sin embargo, ahora duermen tus sueños donde todavía yacen los míos, atrapados. Y quien sabe, es probable que no tardes en subir ahí a otra persona y la invites a soñar, olvidando todo lo que un día quisimos ser.
martes, 3 de abril de 2012
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De haber sabido que seria la última vez que nos miraríamos así habría esperado un poco mas en silencio, solo oyéndote respirar. Ahora ya es tarde para inventar una despedida. Pero tal vez estés a tiempo de cerrar los ojos e imaginar como hubiera sido no decirnos adiós, … dale al play y escucha la banda sonora de nuestra vida antes de que quede olvidada en una estantería llena de polvo. Porque… solo hay una cosa que se te da mejor que dormir, mejor que la papiroflexia, que mentir, mejor que sonreír… y es olvidar.
Ahora es como si todo hubiera sido un bonito cuento que me leíste una noche para que dejara de llorar, un cuento para niños grandes que tenia como protagonistas un gato, un pájaro y el cielo azul… supongo que en el fondo siempre supe que una historia así, sostenida en el aire no duraría mas que el tiempo que tardase en caer al suelo. Pero no me importaba porque era feliz solo con respirar... y aunque ahora el mundo me parece un laberinto sin salida… fue divertido y me equivocaría otra vez.
domingo, 25 de marzo de 2012
jueves, 15 de marzo de 2012
not time for love
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Todas las veces que sonó al estrellarse contra el suelo y te tapaste los oídos.
Todas las veces que sonó al estrellarse contra el suelo y te tapaste los oídos.
Los trozos son tan pequeños y profundos que se clavan en los pulmones cuando mantengo abiertos los dos ojos, porque… con uno solo basta para ver lo maravilloso. Juntos ven demasiado, que nuestra historia es la que nunca pudo ser. Ya me conoces, para bien o para mal todo se reduce a una cajita. Me preguntas que es lo que quiero antes de que se me lleve el viento. Bien… quiero que inventes una maquina del tiempo y me devuelvas todo lo que deberíamos haber sido. Quiero que me cosas el pantalón y cures las heridas. Recuperar mi cumpleaños y la carta que nunca llegó. Todos los domingos por la tarde y las horas muertas bajo la manta. Las noches llorando, las páginas en blanco, las caladas de mas y los abrazos de otras personas que no consiguieron llenar el vacío. El verano, el invierno y parte de la primavera. Los capuchinos del mundo entero y el dinero que nunca gasté en nosotros. Los Te quiero que tuve que tragarme y los que nunca llegué a oír, quiero recuperarlo todo.
jueves, 8 de marzo de 2012
ink
La tinta se cuela por cada herida que había abierta y me alivia. Respiro por última vez antes de decirme adiós.
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