jueves, 19 de enero de 2012

frío




Hace frío. Esta cansada. Para ella a cualquier hora es de noche, siempre tiene sueño.
Se tumba en la cama, las pequeñas luces le permiten leer unas páginas hasta que no puede más. Tiene pesadillas de aquellas en que… como en los viejos tiempos. A veces sueña lo dulce que sería ver un pájaro congelarse en pleno vuelo y estrellarse contra una pared, rompiéndose en mil pedacitos. Tal vez por lo mismo que siempre lee esa clase de libros que te llenan de una tierna sensación de angustia. Se desvela de madrugada y se pregunta cuanto tiempo seguirá así.

Últimamente al despertar tiene la sensación de haber estado durmiendo días, aun así, no soporta levantarse cada mañana. Odia el trayecto en metro, las caras de la gente absorben su energía, todas esas… manos agarradas en las barandillas, le producen una sensación de nauseas. Pero sabe que cuando llegue bajará esas escaleras, y la temperatura aumentará gracias a los gigantes que habitan. Esa cálida cueva le permite por unas horas reencontrarse con su yo. La gente que trabaja allí llevan uniformes con batas blancas y plumas en vez de manos. Crean a través de sus pensamientos, se respira una fragilidad que se acumula en los pulmones, a veces hay que utilizar mascarilla para no inhalar los sentimientos de los demás que, se mezclan entre los esmaltes. Allí se siente en casa, aunque a veces desearía tenerla para ella sola, correr por los pasillos, poner música a un volumen ensordecedor, crear algo grande, muy grande, sin pensar y ¿porque no? Luego romperlo. Aquel lugar le provocaba nuevas sensaciones y le daba vida a algunas partes que su corazón había anestesiado a base de golpes. 



viernes, 6 de enero de 2012

Esa mañana se había levantado con el canto del primer pájaro. Tenía algo de sueño pero nada frenaría sus ganas de hacer un buen desayuno. Había conseguido escabullirse de las calidas sabanas sin despertarle, y mientras preparaba los ingredientes emigraba a la luna imaginando lo que estaría soñando.
Siempre había querido hacer eso de concentrar todo su amor en algo comestible, supongo que es por eso que las comidas de nuestras madres siempre saben mejor.
Le encantaba el olor a tostadas recién echas con mermelada de albaricoque, pero esta vez quería hacer algo diferente, que cuando lo probara le hiciera empezar el día con buen pie, aunque eso supusiera dejar la cocina echa un caos.
Mientras la masa iba subiendo dentro del horno se agachaba y apoyaba en él para calentarse un poco. Desde abajo miraba la encimera, llena de cascarones de huevo y una niebla de harina que se respiraba por toda la cocina. El timbre del horno sonó, se podía confundir perfectamente con el de los hoteles, esos que se utilizan para llamar al recepcionista, solo que éste, en cualquier caso aparecería con una bandeja de esponjosas magdalenas.
El olor era tan dulce que la mermelada quedaba en un segundo plano.
Mientras la bandeja llena de caperuzas de colores se enfriaba empezó a batir enérgicamente la nata montada. Su delantal empezaba a parecerse al uniforme de un batallón del ejército.
Una vez lo tubo todo listo solo le faltaba poner la nata con la ayuda de una manga sobre las magdalenas. Tenía virutas de chocolate, que había ido probando mientras cocinaba. Las espolvoreó y se relamió. Ojala le gusten tanto que no se fije en la cocina, pensó.
Las colocó en una bandeja blanca a conjunto con la nata que tenía guardada en el armario del fondo. Quedaban tan bonitas, que se sintió capaz de levantarse al amanecer cada día por el, y de repente volvió a emigrar, fantaseando con un montón de platos deliciosos que podría prepararle, cuando de repente un bostezo soñoliento le interrumpió. Se había despertado, miro el reloj… normal, era tardísimo!
El, arrastrando una manta, todavía en trance, no distinguía del todo la realidad de su sueño de hacía un par de minutos. La había pillado con las manos en la masa y le pareció tan tierna que solo le faltaban las virutas de chocolate por encima. Se quedaron los dos sin habla. Hubo un momento de silencio eterno en el que solo se oía su respiración, no sabia que cocinar acelerara de esta forma el corazón.
Tendió una mano hacia su cara y ella se quedó inmóvil. Con las yemas de los dedos capturo unas motas de masa que habían salpicado en su mejilla y se las llevó a la boca mientras la observaba. Cogió una última bocanada de aire. Se acercó, muy cerca, tan cerca…
La besó, despacio, como si el tiempo se parase y el fin del mundo los invadiese.
En ese instante ella supo exactamente lo que sentía el chocolate al fundirse por el fuego lento.
La envolvió con la manta llena de flecos, que parecía un tanto vieja.
Todavía sostenía la bandeja en las manos cuando el de un salto la cargó entre sus brazos. Haciendo equilibrio con los dulces y tropezando con la manta fueron dando tumbos por el pasillo hasta llegar de nuevo a la habitación, todavía completa y deliciosamente a oscuras...

domingo, 1 de enero de 2012

Good night

Dime porque me cuesta dormir por las noches? por mas vueltas que doi no encuentro la postura. Dame tu hombro, deshazte de el, solo eso, no lo echaras en falta tanto como yo, lo necesito, solo quiero poder dormir.
Orión me quita el sueño, en la oscuridad brilla con fuerza, como si estuviera gritándome “sigo aquí, no me olvides todavía!” Seria de gran ayuda si te sentaras a los pies de mi cama… pagina 108 cap. 9, se que estas cansado pero solo una vez mas por favor, entonabas muy bien las frases de Jack.
Ya no duermo con camisetas anchas, ahora llevo cosas normales como pijamas con búhos, si pudieras prestarme una… no le digas a nadie que no soporto sentirme normal.
Podrías darle al play mientras apago las luces? Me pido el lado de la pared.     
“del melocotón se invento una historia el sol…”(8)


Gracias... buenas noches.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Cuando solo le quedaba un intermitente hilo de vida un derechazo apago la ultima luz que yacía encendida, en un rincón, escondida de la oscuridad, intentando pasar desapercibida.
Fue una forma brusca de dar la bienvenida a la muerte que sabia se instalaría durante una larga e interminable temporada y llenaría cada grieta de polvo de recuerdos, de ese polvo que hace que estornudes constantemente y se te irrite la nariz.
No era el miedo lo que mas dolía, sino saber que eso era lo que tenía que ocurrir, era cuestión de aceptarlo y aguantar una vez más el chaparrón. Ya no había chubasquero que le resguardase, ahora solo podía ponerse las botas y saltar en cada charco, como cuando estaba el.



Solo obtuvo serenidad al escribir. El escribir, en mas de un aspecto le había salvado la vida.


lunes, 26 de diciembre de 2011

I´m not yours


"Las risas espasmódicas ya se han calmado. El ceño se frunce y cada uno se sumerge de nuevo en los gestos más oscuros de su rostro. Entierro mi sombra de gigante en la fosa de mi corazón, una especie de lavadora con sangre en lugar de agua y piel en lugar de ropa. Tiempo de secado: toda una vida." 

martes, 20 de diciembre de 2011



Mientras pasa las paginas de su nuevo tesoro va dividiendo en capas el trozo de tarta que sostiene en sus piernas. Piensa en la historia y en cuanto le gustaría que su amigo conociera al gigante Jack, ojala el si pueda ayudarle. Se mete la ciruela en la boca y le da vueltas de un lado a otro.
Debería ir pensando una nueva mentira para mañana y le resulta irónico que sea incapaz de prescindir de ellas. Al fin y al cavo la oscuridad siempre vuelve.
Se humedece el dedo índice y aplasta las virutas de chocolate que quedan en el plato.
Si él esta leyendo esto es poco probable que quiera escucharla, hace días que se enfadó con ella. Parece que sentirlo no es suficiente. Ojala no fuera tan torpe.
Si el supiera que con solo leer unas paginas bastaría para calmar el dolor, o puede que acentuarlo… el truco está en no ceder a la desesperación.
Esta noche dormirá con el libro bajo la almohada,  por si la sombra de Jack decidiera salir del bolsillo y lidiar una nueva batalla para ayudarla